Desconocido
Por la puerta.
Por la puerta
Sentado en la esquina de mi cuarto, esperando sentirte llegar. Tengo un cigarro en las manos y un café sobre el escritorio mientras intento escribir lo que hay en mi corazón. Cierro los ojos y siento la inmensidad. No pases por esa puerta. Me arden los ojos, el humo desagradable de los cigarros que había prometido dejar. No quiero perder esto que oprime mi pecho, esta incesante sensación de querer colmar tus manos con mi alma.
No estoy solo, en esta soledad puedo aun sentirte, ni pasado ni futuro, solo presente que se reescribe sobre si mismo, estas aquí, sentada en mi regazo, acunada en mis manos, besando mi cuello tiernamente mientras duermo, caminas a mi lado cuidando mi andar. Me observas escribir esto, pues tu recuerdo jamás me abandonara. Me miras con ojos tristes, sentada a mi lado, esperando una explicación, esperando una palabra que explique que paso.
Como los árboles que se mecen contra su voluntad con la brisa, mis ojos arden bajo el humo del cigarrillo y mis lágrimas. No queda más que culpabilidad en este espacio vacío que intentan llenar las palabras. En la oscuridad me siento sin poder calmar mi desesperación. Quiero elevarme mas alto, donde nada pueda alejarme de este instante, donde ningún reloj me diga que el tiempo sigue avanzando y yo estoy sin ti. Espero mirando con ansiedad la puerta de mi departamento, espero con ansiedad que el citófono resuene y al levantarlo, tu voz este del otro lado. Floto en la oscuridad, floto en la oscuridad que yo mismo desee. Es en este momento cuando deseo que los hilos del destino se corten y yo poder unir nuevamente el tuyo al mío.
Incesante, como las olas, vuelve en marejadas tu mirada. No quiero dormir en esa cama fría, demasiado grande para mí, pero que era perfecta para los dos. No quiero quedarme sentado pensando y hundiéndome más en el letargo. No quiero cerrar los ojos, pues es ahí, dentro de mí, dentro de mi corazón donde más me acechas, todos los recuerdos teñidos de tus sonrisas, tus gestos, tu voz, tu aroma, tus lágrimas que poblan el mar de mi interior.
Recapitulo lo ocurrido, podría llenar cajas y cajas con letras, cuando la verdad es que ahora nada mas importa. Parado en el balcón intento que sientas mi mirada sobre ti mientras duermes, tengo tristeza por montones, tengo culpa por montañas.
Siempre fui para ti.

Mirando la ciudad desenvolverse bajo mi ventana, la gente inmutable alrededor de sus propias imagenes.
En las montañas que escalé, en el aire que atravesé, bajo el sudor que mi piel recorrió, dentro de las lágrimas que rodaron por mis mejillas, por las sonrisas que surcaron mis labios. Años y años, entre los edificios de esta ciudad, construyendo recuerdos, siempre fueron para ti.
Por el aire por el que fluí, a través de las nubes por las que caí, a través del país que atravesé. Me detuve frente a templos, frente el océano recé y dije tu nombre. Por que todas las cosas que he tratado de decir, nunca fueron fáciles de explicar. Siempre fueron para ti.
en formas incoloras, excentas de sombras. como colores desvanecidos en la penumbra del amanecer bajo las nubes, mientras saboreaba la brisa del mar, mientras el sol acariciaba mi piel. mientras mis lágrimas se unían a las gotas que corrían por mi frente, bajo la lluvia de un día de junio.
Esperando en un paradero, caminando a la sombra de un edificio, marcando el paso al compás de una canción,todas las palabras que murieron en mi boca sin expresar, todas las que vivieron en el papel y aquellas que esperan nacer en lo mas recóndito de mi ser, todas para ti. Siempre fueron para ti.
Estas son las mismas calles que recorriste, persigo tu presencia a través del tiempo, esperando poder regresar el reloj.
Te veo a través del minutero, mirándome desde la otra orilla de la calle, el sol en mis ojos encandila tu silueta. Gente pasa a mi alrededor, simplemente se desvanece y dejan de existir. tomo tu mano y beso tus labios, noche y día disueltos en tu lengua de la que bebo reconfortado, al abrir los ojos solo me queda el calor de tu cuerpo en mi pecho, la calle vuelve a iluminarse y el sonido aumenta. Siempre fui para ti.
Ganas de gritar.

En el alma mía entrego la voluntad y la fe. Alzo un altar a tu presencia, a la dulzura y candor con el que mi alma se apaga entre tus manos. Pues es una llama furibunda, está en la que ardo junto a tus labios. Ríos de miel rugen mientras danzamos en el ocaso. Fuego crepitando en el hogar. Vamos los dos, dulce agonía que me entregan los latidos de tu corazón. Es el reflejo de mi alma reconociendo la tuya. Elevándome a las alturas en el vaivén de tus piernas.
Todos nuestros suspiros descansando entre las olas del mar. En sus profundidades reposamos ambos, te entrego a ti a todos los hombres del hombre que se presenta frente a ti, Somos un sinfín deseosos de tu calor. Las coincidencias sumándose y desencadenándose en un breve saludo y una mirada sin aparente futuro. Episodios como eslabones de una cadena van uniéndose y encadenando tu sentir al mío.
En tu seno reposo mi frente, en rededor nadie se presenta. Somos prisioneros de la piel, pero durante instantes me fundo en ti y desaparecemos como tú y yo, nos volvemos dos notas sonando al unísono, escapando en el viento. No hay necesidad de hablar, la comprensión florece entre nuestras miradas. Reflejo mi interior en tus pupilas, sientes como quema mi mirar en tus parpados cerrados. Sabes que te observo en silencio intentando fijarte en mi recuerdo, en mi mente y mi interior.
No existe absolutamente nada más que esta sensación de ansiedad cuando tu ausencia se agrava, cuando como un enfermo necesito la medicina de tus labios para prolongar la falta del calor de tu cuerpo. Perdido nuevamente en tu infinito, mi corazón late por ti, nunca dejo de ser tuyo y nunca volverá a separarse de ti. Vino y pan, sabor a agonía.
Luz y sombra.

Eres

Soy un torrente, por mi fluyen mis pensamientos, los sonidos y el sufrimiento.
por mi permito pasar al amor y al odio como hermanos! pues mi cuerpo no es mas que un canal,
deseo y espero con desesperacion que haya algo mas, pues si no, mi locura he confirmado en esta tierra pues sino, mi amor y mi pasion se ha vuelto parte de la incomprension. es que acaso nadie comprende hasta el punto que deseo apoderarme de ti?, acaso nadie entiende hasta que punto tu cuerpo mi alma y mi mente se desean volver una contigo?.
por que no podria verte libre una sola noche, por que te deseo a mi lado cada instante. no importa lo que haga esto ha terminado. las notas reverberan en mi ser, esperando volver a sonar.cada uno de tus movimientos me engañan, quiero neutralizar tu sentir. al borde de la locura me muevo. la demografia de este lugar es lo que tu quieres. cada maravilla de este mundo cae rendida ante tus pies. pues la fama que deseo no se encuentra en estas lineas, pues la inmortalidad que espero no esta entre el resto de este mundo si no que entre tus caderas, en el calor de tus piernas. el borde volviendo a la cercania de mi rostro, el calor de la locura se acerca. cada maravilla se derrumba, cada maravilla por la cual nadie se preocupa. luces diafanas en el cielo, luces que se vuelven tenues frente a tus ojos. nadie se preocupa lo suficiente.
la muerte parece un sendero tranquilo frente a todos estos años de agitacion, no importa como lo observe, la muerte se presente mas placentera, sin importar lo que pase, sin importar lo que sienta. . ¿Qué pasaría si te siguiera? Cada nota me impulsa mas allá, tu eras feliz sin mi, seguirás siéndolo, solo deseo compartir parte de eso. Solo deseo que entiendas que estoy hambriento de amor, todos tenemos una razón, todos tenemos un motivo impulsándonos. No deseo más que estar junto a ti.
Camino Torcido

Dame algo de que reír, recogiendo los pedazos de mi corazón del frio piso en el que quedaron regados. Estar contigo es el infierno, es el olvido, tiránica sonrisa impuesta en mi frente, desciendo por cada círculo intentando borrarla, esa maldita sonrisa que me mira sin dientes, confundo el fondo oscuro de la bóveda de tu boca con un terrible pozo al cual me asomo a mirar su profundidad.
Te mueves en olas, directo a mi rostro el puño abierto, abofeteas mi cara sin ningún temor. Un hilo de sangre cae por la comisura de mi labio, mientras rio a carcajadas, la mandíbula desencajada y los ojos fijos en las nubes, puedo oírte llorando desesperada mirándome sorprendida, observándome como si nunca me hubieses conocido, ves brotar de mi interior una marea de odio y fría crueldad, - estoy alegre, ¿no lo ves?- digo mientras te miro a los ojos con mi mirada gélida que se colma de desprecio.
Camino con paso firme, desgastando mis zapatos contra el asfalto, dejando mis huellas en estas calles. El alcohol se me subió a la cabeza, recuerdo tu cara de perplejidad frente a mi rostro lleno de crueldad y aun puedo sentir subir por mi pecho la calidez de mi satisfacción. Todas las maravillas del mundo van desgastándose, todo va perdiendo su luz, creíste que sería yo una excepción, que no me marchitaría frente a tu desprecio e ignorancia. El error ya es huella en tu corazón, siempre sentiste que yo era un ser inmóvil, prisionero de tus caricias y tus caprichos.
Amor por desprecio, son los caprichos de un alma torturada, lagrimas de sal que ahora bebo de tus mejillas, el tiempo que pasamos juntos masacro mi corazón, lo envejeció y lo volvió el ser crudo que es ahora. Subiendo escaleras entre los cerros, caminando mirando hacia el mar, veo el contorno de los barcos a lo lejos.
Finalmente llego al borde de un mirador, me siento en el piso mirando las luces de la ciudad y lloro amargamente las penas que cargo en mi espalda, que se esconden tras mis parpados, no lloro por tu recuerdo, lloro por ser incapaz de reconocerme a mí mismo, como un maniquí desarmado en el suelo veo como mi corazón ya no es mío, mi alma ya no me pertenece, me miro en un espejo roto y trisado y solo veo dolor e incomprensión.
Asustado cierro los ojos mientras grito, asustado de mi propio corazón, de mi espíritu encadenado al sufrimiento de un amor.
Y los niños jugando, pasan los días moviéndose al mismo compás.


